31.8.07

Cartera

En Argentina, se llama cartera al bolso que llevan las mujeres.

En España, esa palabra se utiliza para denominar el estuche donde se guarda el dinero, las tarjetas de crédito y los documentos (lo que en suelo argentino se conoce como billetera).

Complementos I

Cartera/Bolso
Billetera/Cartera (ver sección Misma palabra-distinto significado)
Ojotas/Chanclas
Zapatos de taco/Tacones

30.8.07

Vestimenta I

Pollera/Falda (ver sección Suena mal)
Remera/Camiseta
Saco/Chaqueta
Pulóver/Jersey
Saquito/Rebeca
Tapado, Sobretodo/Abrigo
Campera/Cazadora
Rompevientos/Chubasquero
Piloto/Gabardina
Media/Calcetín

29.8.07

Mejor falda

Pollera en España suena muuuy mal porque alude a una de las tantas formas de llamar allí al órgano sexual masculino: polla, lo que en Argentina no sería más que la hembra del pollo si se los distinguiera.

Por tanto, es más conveniente, en suelo español, decir falda.

28.8.07

Paseo I

Cuadra/Calle
Vereda/Acera
Vidriera/Escaparate
Cordón/Bordillo
Negocio/Tienda
Auto/Coche
Colectivo/Autobús
Nafta/Gasolina
Estación de servicio/Gasolinera
Pasaje/Billete

27.8.07

Currar

En Argentina, significa "estafar".
En España, quiere decir "trabajar".

Verduras y legumbres I

Alcaucil/Alcachofa
Papa/Patata
Chauchas/Judías
Choclo/Maíz
Arvejas/Guisantes
Porotos/Alubias
Palta/Aguacate
Zapallo/Calabaza
Zapallito largo/Calabacín
Repollitos de Bruselas/Coles de Bruselas

24.8.07

Yo canilla, tú grifo

Cuando un latinoamericano llega a España para quedarse sabe que se enfrenta a muchos inconvenientes, pruebas y cambios relacionados con su condición de inmigrante. Pero también tiene la certeza de que junto con su equipaje trae una ventaja incuestionable con respecto a otros recién llegados del resto del mundo: el idioma. El hecho de compartir el castellano es uno de los factores (los otros son la similitud cultural y los lazos familiares) que en la mayoría de los casos determinan que el destino final del viaje migratorio sea la “madre patria” y no otro país, tal vez incluso más conveniente desde el punto de vista económico o laboral.

Ciertamente tener el mismo idioma allana mucho el camino. No hay más que ver la cara de concentración de los inmigrantes chinos durante los primeros días de su tienda “Todo a cien” (en Argentina “Todo por dos pesos”) o el silencio forzoso -que muchos toman por hosquedad cuando no es más que imposibilidad de comunicarse- de los trabajadores llegados de Europa del Este, por citar sólo dos situaciones.

Pero el idioma también nos depara sorpresas. Aunque es el mismo, las diferencias entre el castellano que se habla por ejemplo en Argentina y el que se habla en España son tremendas. Más allá del voseo y el tuteo, son tantas las cosas que se denominan en forma diferente allá y aquí (canilla/grifo, vereda/acera, auto/coche, estacionar/aparcar, chauchas/judías, choclo/maíz, heladera/nevera, calambres/agujetas, ojotas/chanclas, pollera/falda, cuadra/calle, lavarropas/lavadora, valija/maleta, etc.) y tan distinta la utilización de los verbos (siempre digo, para sorpresa de mis compatriotas, que ”en España todo se coge”) que los primeros días de un argentino en suelo español también están plagados de malentendidos, frustración y veloz aprendizaje de los términos adecuados.

Mientras que el acento suele mantenerse como una marca de agua que nos distingue no importa cuántos años hayan pasado, a los pocos meses uno se acostumbra a hablar en argentino en Argentina, o con amigos argentinos, y en español el resto del tiempo. Se cambia “el chip” en forma automática y sin mayores inconvenientes; está claro que lo importante es comunicarse y entenderse, se viva donde se viva.

Este blog nace con la idea de recopilar esas diferencias que, lejos de enojarnos o distanciarnos, deben servir para comprobar la riqueza de nuestro idioma, apreciar la variedad y divertirnos con la comparación, los significados y las metidas de pata.

Tal vez hasta ayude a algún nuevo argentino en España o español en Argentina a adaptarse más rápido...